ALFONSO DÍAZ ORTEGA
FILOSOFÍA, RELIGIÓN, POLÍTICA, CIENCIA Y LITERATURA.
jueves, 10 de mayo de 2012
EL 10 NO ES UN DÍA: SON TODOS
viernes, 4 de mayo de 2012
GRAN PÉRDIDA, GRAN NEGOCIO
CEGUERA
PASIÓN O FANATISMO
jueves, 3 de mayo de 2012
MENTIRA MÁS VERDAD: EMBUSTE
martes, 1 de mayo de 2012
martes, 14 de febrero de 2012
Amistad y Amor: o vicisersa.
Éste día del Amor y la Amistad no des obsequios: ¡obséquiate!
…
Ofrécele hoy, a la persona que amas,
un espacio libre de tu presencia;
quizás se entere que no estas,
y talvez que le haces falta.
Eso puede significar Amor…
o que necesita lana.
…
El frío no entumece al Amor, lo engarrota la desatención: lo enfria la impotencia.
…
El Amor es una cosa esplendorosa:
siempre que no se exija viceversa
o se impongan condiciones para amarse.
Siempre que se otorgue sin esperar la recompensa
que la vanidad de sentirse querido puede darte.
…
El frío no entume los ánimos, los entumen los friolentos.
domingo, 5 de febrero de 2012
TAJO NORTE
TAJO NORTE II
MINAS DE CARBÓN EN PIEDRAS NEGRAS, COAH. MÉXICO
(PARTE II)
Es seguro que MICARE posee montañas de “recurso$” para convertir a líderes políticos, a medios de comunicación, a líderes de opinión, a jefes de seccional, a jefes de manzana y a autoridades tibias y rejegas –todos con minúscula, pues no tienen altura suficiente ni para escribirse con la dignidad mayúscula que “supone” su servir– en defensoras de su causa, y es posible que éstos “conversos por pesos” les hayan proporcionado, a espaldas de las Soberanías Estatal y Municipal y traicionando el Juramento de servir por y para el bien del Pueblo con total honestidad, los documentos que acreditan la “legalidad” del cambio de Uso de Suelo de la Zacatoza, –y de cuantas Zonas han o están explotando ya–, pero es también cierto, que el ejercicio ilegal de la Función Pública es sancionado por las Leyes, y que todos los actos ejercidos por éstos, son revertidos y sancionados cuando la aplicación de la Justicia se impone: cuando se impone, de no estar comprada también. Esta “extraña justicia” que encierra a quien se roba una tortilla por hambre –justamente por ladrón: no por hambriento– y protege, libera o aplaude ¡injustamente!, a quienes hurtan 30 mil millones de monedas –¡ya no se conforman con 30!– si comparten un porciento: por abusivos y codiciosos, imposible estén hambrientos.
Mas no toda la manzana del servicio público está podrida, le quede el rabo que la sostiene: se llama Pueblo: y a la justicia de éste es a la que deben de temer. No a la Justicia aplicada y basada en los textos de las Leyes, Reglamentos y Normas revueltas, intrínsecas y con recovecos a propósito escritas por los Legisladores financiados por el soborno y dictadas por el sobornador; me refiero a la Justicia del Pueblo que no mide consecuencias y considera justa toda reacción de hartazgo por la decepción en las Autoridades, que antaño, al menos teóricamente, sintió suyas, pero que ahora, es evidente, obedecen a otro Patrón: ¡pero siguen cobrándole a los dos! Ciudadanos hartos del abuso del Poder Político –el organizado para oprimir y explotar a la clase desorganizada: al Pueblo– y del de los Centavos, mejor organizado y con más peso y pesos. Ciudadanos explotados en la época colonial –¡minas por aquí, minas por allá!–, por latifundistas y hacendados hasta poco después de la Revolución, por el Libre Mercado después y ahora desgraciados por Caciques Políticos que no siembran un metro de tierra ¡pero sí rentan su soberanía y venden su carbón!, ¡sin importarles la sed que están causando ya!
Una sed encubierta en la falta de lluvias, en la sequía: «¡Ella es la culpable!, ¡nadie más!» Gritan “los asalariados” desde la oficialidad favoreciendo al Patrón 2–el Patrón 1 es el Pueblo, pero no manda éste, mandan sus representantes por los que votó, y a éstos los manda, desde allende el DF, un profesor–. Y dejaron arder cientos de miles de hectáreas por largo tiempo, –aprovechando la humareda para culpar a la Federación por la falta oportuna de recursos para extinguir los incendios– los bosques de Coahuila, para darle justificación y validez al dicho de que «a falta de bosques, las lluvias no llegaron ya» y es la causante directa y “única” del agotamiento del agua en los veneros, manantiales, ojos de agua, ríos, arroyos, charcos y de la desaparición de los mantos acuíferos de la Región. ¡Falso! MICARE fracturó –¿accidental o intencionalmente?– las rocas o lechos impermeables de las corrientes subterráneas, y éstas se filtraron cientos de metros, bajando los niveles freáticos, y así, por “fortuna accidental” (?) extraen su “preciado tesoro negro totalmente seco”. ¡A qué precio nos están hurtando el carbón!
¡Y tú, servidor público vendido! ¡Te das cuenta de lo que por 30 monedas causaste!, ¡Sal de tu agujero gritando orgulloso!: «¡Yo firme el cambio de Uso de Suelo!». ¡Da la cara y explícaselo al Pueblo que votó por ti!, ¡traidor!, ¡ya suplicaras su perdón! ¡La ignominia te identifica claramente!, pues la traes pintada indeleble en la frente, ¡de negro carbón!, y ésta te hundirá en lo más horrendo de la desesperación.
Los hombres minúsculos ejecutan sus perfidias en la oscuridad nocturna y en la negrura de sus malsanas intenciones. A las 5:00 de la mañana del 14 de diciembre de 2009, acudiste puntual y obediente a la orden para firmar tu deshonor, después de haberte declarado ¡públicamente!, contra al Tajo Norte el 18 de septiembre de 2007: ¿Acaso fue una negativa falsa y orquestada?, ¿fue idea tuya o te lo ordenó el profesor para cotizarse mejor? ¿Porqué no declaraste, ¡públicamente también!, esa madrugada, cuando firmaste que siempre sí? ¡Santa Anna no es más rufián que tú!: ¡infeliz traidor!
Talvez tu mínimo tamaño sirva para esconderte de la Sociedad a la que “Juraste” servir y defender ¡y traicionaste!, no así de tu conciencia que no te dejará ¡jamás en paz! Y faltar a un Juramento, “mi amigo”, es cosa muy seria y más delicada aún, es traición, y los traidores habitan en la ignominia y el ostracismo social, en el repudio público y el descrédito: unos, y en el cementerio el resto. Tu hábitat será el de los “unos” desde donde desearás ¡con todo el corazón!, el castigo más económico: la muerte, pero milagros de esos no pedimos nadie: quitan el sabor de la venganza.
Tu deshonra en ninguno de los dos encontrará sosiego, tu apellido errará marcado con la mancha negra carbón del deshonor por siempre hasta su extinción.
La sociedad ya conoce tu nombre: tus hijos también conocen tu deshonra por no haber tenido el valor de oponerte –o renunciar– a la Orden que les mandaron “desde allá”: ¡preferiste tranzar! ¡El Pueblo entero te hubiera defendido!: ¡ahora te acusa, juzga y castigará! Ni el suicidio, que antaño restituyó dignidades, te la devolverá jamás: prueba con la confesión pública, róbale a alguien un poco de valor: e inténtalo.
¿Dónde están los Líderes sociales que tanta alharaca hicieron, años atrás, contra el Tajo Norte; acaso es que también de Ustedes debemos pensar mal?
Los Legisladores de los Partidos de la “oposición de comparsa” viven partiéndosela por las migajas que el poder del Gobierno les arroja y aplaudiéndole las limosnas otorgadas, o en las luchas intestinas del Partido por hacerse de la candidatura para la próxima elección, ¡no les importa la ciudadanía! Pocos han tenido el valor de enfrentarse a éste Cacicazgo Estatal. Tipa Mota, Orta Canáles, Dávila Delgado y Batarse Silva lo intentaron, pero solo eso, ya no le siguieron, la orden dada al resto de los diputados los apabulló. Victor Péres y Armando Martínez, predicando en el desierto con su Consejo Ciudadano, siguen intentándolo, pero ningun medio de comunicación, por ordenes directas, les da lugar.
A dónde ir a exhibir la inconformidad y el reclamo popular contra el run-run y el traca-traca de la pesada maquinaria de MICARE que no deja dormir: Contaminación Auditiva, es el término legal: cualquier música que acompañe un pollito asado en las tardes domingueras de disfrutes honestos y en familia –o entre amigos “caguameros”–, será aplacado ¡inmediatamente!, por Seguridad Pública o Ecología” a causa de la “justa” queja de un vecino que quiera descansar, pero ninguna Autoridad se atreve a ir a acallar el interminable escándalo de MICARE que se escucha en más de media Ciudad, ¡NINGUNA! La Ciudad duerme en paz, «no hay queja, ¡al contrario!, aplaude a la estadística de 4,500 empleo más y reza porque a algún familiar le den chamba por mínimo 3 años»: eso dice la Autoridad, cuando dice “algo”, normalmente no dice nada, se mantiene callada, teme “regarla”, tiene miedo de hablar de más: la “orden” fue clara: «Nada del Tajo Norte».
Y “la orden” la acataron “casi todos”, incluyendo a los Partidos locales “dizque” de oposición: –corrijo, los Partidos no: sus dirigentes–: Roberto Jiménez, Carlos Álvarez, Taméz Robledo y Portillo Valdez, y obvio, el “oficial”, Alanís Moreno. Acaso me falte el del PVEM, porque el que anoté pertenece ya al “Partido Negro Carbonerista” comprado por ¡ya sabemos quién!
Omití a propósito el nombre de sus partidos, ignoro a los equipos que le van; pero intuyo bien que tienen uno predilecto, corrijo, una, “la partida” –esposa “del partido”: amante de la codicia– que les dieron del “negro pastel” –negro, como el carbón–, o quizás se conformaron con las migajas de cualquier otro “pedacito” para no “chistar” y quedar con “don dinero y don gobierno” bien. El PAN se salva, fue el único que en el Congreso Estatal y en el Federal pugnó contra el Tajo Norte, lamentablemente… solo pugnó… y se apagó:
–¡Vuelvan a prenderse!, ¡aunque sea con carbón, carajo!: porque… leña… ya no hay.
Servidor “apagado”, comprometido o vendido, qué le contestarás a tu hijo cuando te pregunte: –Papá, en la escuela me preguntan qué vamos a vender hoy, ¡yo les dije que no tenemos tienda!, y ¿sabes qué me gritaron?:
–¡Sí!, ¡sí!, ¡tu papá es un ¡mercader “traedor”!, ¡mercader “traedor”!, ¡mercader “traedor”!
Ojalá y los residuos de tu dignidad –de quedarte “algo”– te animen a aclararle que quisieron decir mercader “TRAIDOR”; y no, no vayas al diccionario a buscar su significado: ve al espejo.
Y mientras intentas identificar al Judas que asimismo se ve, MICARE –con sus mil y un nombres y re-miles de centavos– seguirá campante comprando a chuecos y a derechos, a honestos y deshonestos, a judas y a “santos” –¡por cierto!, ¿dónde está el clero?, ¿con el Pueblo, con el gobierno, con don dinero ¡o a mediación!?: los tibios, aún siendo cerrajeros, no entran al cielo, ¡palabras del Señor!–, ignorando culpas y esquivando responsabilidades, extrayendo, ¡”Vela” al viento! –polvozo, bastante polvozo–, “su” carbón, ocultándose entre los recovecos de las Leyes esgrimidas con más ¢entavos que legalidad e ingenio, y repartiendo “impedimento$” entre notarios, jueces, profesores y magistrados para evitar perder lo que ya invirtió en convencerlos a Ustedes y lo que lleva gastado en el Tajo Norte, que finalmente se lo cobrará a Comisión… y como ésta es del Pueblo… resulta que el pagador final será todo aquel que tenga un medidor:
«¡Y la tarjeta sin fondos!», exclama el Pueblo; pero no se apure, para diciembre ¡llegará un salvador!, que muchos “agradecidos” alabarán el apellido.
Con “bombo y platillo” se inauguraban los baches cíclicos recién tapados, el cordón de banqueta recién pintado, el baldío convertido en cancha de fútbol, la última calle pavimentada, el asta monumental, el hospital W, la biblioteca X, el supermercado Y, la tienda Z; pero… cosa harto extraña…, nadie vino a “quitar” la primera piedra de la Mayor Inversión del sexenio en la Ciudad: el Tajo Norte. ¡Nadie!
Nadie vino a inaugurar la “magna” obra del siglo en ingeniería pluvial, esa que le pusieron como “condición” a MICARE para “salvar” a Piedras Negras de la inundación; ¿será porque les da risa esa obra inservible para la Ciudad y útil solo para que no se inunden las minas de carbón?
Nadie vino a llenar el primer costal de composta –aserrín: en español– del ramaje de la deforestación, –“sabia” condición impuesta: «¡si no cumplen!, ¡los multamos!»–; preguntémosle a MICARE y a ecología qué fue del 95 % de la deforestación mayor en las 800 hectáreas del Tajo Norte.
Nadie ha tenido el valor de anunciar que el camino viejo al Moral también lo vendieron, que ya no es público, que cuando MICARE lo decida, lo cerrará. ¡Nadie!
¿Porqué ningún medio de comunicación pregona “el logro” de tan “enorme inversión” en Piedras Negras, como pregonó el nombre del que las acarreó?, Acaso porqué se les ordenó, a los falsos amantes de la libertad de expresión: «¡Nada del Tajo Norte! ¡Nada!»:
Usted que está más letrado Sr. Profesor, explíqueme:
¡¿Por qué?!
En la vida tres tipos actúan en secreto, con exceso de cuidado o con sigilo; el fuera de la ley, abusivo, espía o ladrón, –diurno o nocturno–, los apasionado con la calidad (o con la amante) –las 24 horas–, y el que teme a la competencia –en tanto no concluya el negocio–. En el Tajo Norte, calidad, claridad y cuidado en los procedimientos de autorización no hay –¡já!, el Municipio los perdió: ¡vaya Usted a creer!–; Competencia ¡tampoco! –¿“errorcillo” del libre mercado?, quizás, no de su principal impulsor, que por cierto dicen que es el mero dueño de… ¿¡será!?–. Solo queda la primera.
¡Porqué nos orillan a pensar mal!
domingo, 22 de enero de 2012
TAJO NORTE
(PARTE I)
¡Oh!, en éste hermoso y querido Piedras Negras, donde las medias tintas ¡no se dan!; da calor o frío; se da el granizo en seco, revuelto con la tormenta o el ciclón; se da el hielo o la nieve ocasionales con sabores de fantasías y disfrutes sin temblor, ¡sin miedos a catarros!, ¡pulmonías o resfrío!; se da la prolongada sequía que empolva a la sed y a la desesperación o la improvisada inundación para empaparlas completas a las dos, –hasta una sin pronóstico que ahogó al empape cuando todo estaba tan plácido y seco, desapareciendo a media Villa de Fuente. Pero no, ¡no piense mal!, no crea que fue por culpa de “algunas” represas mal hechas y rotas de “ciertos” Ranchos y Empresas que inmediatamente silenciaron y taparon tarde los agujeros con ¡puros billetes de a mil!, para que no fuera a “filtrárseles” también el chisme a los “amigos” de los medios de comunicación, y sí, lo sellaron bien, no vio luz pública (la del Sol, no la de CFE, esa es más cara), echándole la culpa al de allá arriba por aventarle agua de más a la Sierra, acusándolo, con la expresión lavamanos «¡Dios así lo quiso!», de la tragedia, donde la cifra “oficial” de muertos, como siempre, para encontrar el número correcto, tiene uno que regresarse al tercero de primaria a repasar la tabla del diez.
Aquí se dan las adversidades naturales suficientes para que se forjen los Hombres, ¡ah!, y también se da –corrijo, no se da, tiene– mucho, ¡pero mucho carbón!, ¡carbón!, –iba a intercambiar, en la segunda palabra repetida, dos letras, pero no–. Bueno, dentro de 3 años ya no habrá nada, ¡puro talco de tierra quedará!, será historia, la Ciudad podría cambiar de nombre a… “Polvo Negro”…, “Tierra y Polvo”… o “Piedra Polvo”, porque piedras ¡ya no habrá!, ni para tirarle a los pájaros que tendrán 800 hectáreas de Flora menos –“dicen” que “solo” 800: ¡¿en la Región, cuantas decenas de miles van ya?!– dónde anidar; alguna que otra en el Río Bravo para “hacer patitos” en sus charcos durante las sequías: quizás.
Pocos se han preguntado: «¿Qué pasará con la Flora y Fauna del lugar? ¿Qué de la Explotación, Crecimiento y Desarrollo Sustentable, del Equilibrio Ecológico, de la Protección al Medio Ambiente, de la Contaminación Auditiva? ¿¡Qué honda con la Biodiversidad!?».
Menos pocos: Autoridades Públicas, –Federales, Estatales y Municipales, de las últimas dos ¡nadie!: de la primera tampoco–, Ejecutivos de MICARE –Minera del Norte, Minerales Monclova, Siglo XXI, Corporación Internacional de Avalúos, Inmobiliaria Zacatoza, o cualquiera de sus tantas otras filiales o nombres–, Expertos de Harvard, de la UNAM o del Tec, ex profeso contratados, a su modo, lo han querido explicar.
Pero no les preguntemos qué harán porque seguramente nos “prometerán” la utopía de un Lago Artificial, Campo de Golf, canchas de Tenis y Fútbol, Hoteles 5 estrellas, Cabañas, Zonas Turística, demanda de Empleo, y hasta regalarle a los Desarrolladores Habitacionales los “innovadores métodos constructivos” para Casas “incuarteables” sobre una “Meseta Bofa” y artificial de 800 hectáreas –posiblemente como los barquitos que se menean, rechinan, pero no se agrietan ni se cuartean, no se caen, ¡si acaso se hunden!: ¡nomás!; el que se salva del hundimiento, sale nadando: si sabe, pero de un pantano de 800 hectáreas por 50 metros de profundidad, ¡no sale ni una lombriz!: ¡aunque sepa nadar!, porqué mejor no se los regalan a ACOROS: digo–. Y promesas y promesas de sabe cuantas cosas más, como en las Campañas para elección a Gobernador, Diputado, Senador o Presidente Municipal.
Éstos Señores no van a hacer nada, dan las ideas nomás, muy bonitas dibujadas en 3D –tres dimensiones, para los que ignoramos todo sobre las Leyes intrínsecas del Tiempo Perpetuo de vivos que no lo son: vivales sí– con el programa de AutoCad; así firmen sus promesas –como los Candidatos: ¡ante Notario Público!– de dejar, al terminar, una copia fiel del Paraíso de Don Adán –sin la víbora, porque ellos las mataron todas al empezar–, ¡nada!, ¡nada harán! ¡Su negocio es el carbón!
¿Qué medidas tomaron para conservar y proteger el hábitat existente de las Especies y Subespecies de Flora y Fauna silvestres en peligro de extinción, amenazadas, raras y las sujetas a protección especial señaladas en las Normas Oficiales Mexicanas, o de aquéllas sujetas a protección especial por decreto del Titular del Ejecutivo Federal? ¿Qué medidas tomaron para prevenir y mitigar los Impactos Ambientales durante las distintas etapas de la explotación?
«¡¿He?!». Responden algunos dejando la boca abierta.
Enlisto, no con su nombre científico, sino en Español, para que nadie pregunte: «¿¡y eso qué es!?»: Mezquites, cenizos, chaparros, encinos, nogales, huisaches, palos blancos, carrizos, matorrales, magueyes, cactus, nopales; coyotes, gatos, venados, jabalís, tlacuaches, armadillos, conejos, ratas de monte, liebres, ardillas, tortugas, víboras, arañas; guajolotes, faisanes, búhos, lechuzas, aguilillas, cenzontles, jilgueros, cadernales, chicos, urracas, palomas cu-cu, chileros, auras, zopilotes; casitas humildes con pobres habitantes pobres, ladrilleros; cagaderos de emergencia, hoteles de paso al natural, cementerios para mascotas, leña para el frío… ¡parémosle de contar!, a todos estos, la explotación de MICARE ¡a la chingada los mandó!
–¡Pero muchas de esas Especies no están en peligro de extinción!, ¡animal! –Me gritarán los Directivos de la Empresa y los “Expertos” pagados traídos desde no sé dónde.
¡Ah no!, entonces, ¡haber!, que te pesquen con dos conejos, algún pajarito enjaulado o un tercio de leña, los “amigos” de la Forestal o los de Ecología. ¡Digo!, si son Especies que no están en riesgo, ¡¿para qué multar?!
MICARE permitió la tala indiscriminada en la zona del Proyecto, tumbó las cercas y se alejó chiflando como los jilgueros –que ya no hay–; a las Autoridades Municipales, Ecología y Forestal, como a los hermanos chiquitos de las novias, les dieron para que se fuera a comprar papitas y a los grandes los mandaron «haber si ya puso la marrana». Los árboles que aún quedan, los están haciendo composta: «¡Es una condición impuesta por el Municipio!», me dijo el Ing. X. Arroyo Y. Residente de la Empresa Siglo XXI, subsidiaria de MICARE y encargada de la explotación, «Construimos también, cumpliendo con otra condición del Municipio, un Canal Pluvial para “salvar” a Piedras Negras de las Inundaciones». Agregó.
Así que de llegar las aguas, ya no se preocupe, ¡alégrense!, tenemos ¡triple protección!; primero un Canal Pluvial, si por alguna razón no aguanta, en seguida están los pozos del Tajo Norte, –que no los hicieron para eso, pero igual sirven– y pegado a la Ciudad, la “Meseta Bofa” de tierra suelta de 6 metros de alto, ¡qué más quiere! Oiga ¡pero que coincidencia!, primero protege de la inundación a sus excavaciones: ¡vaya, vaya!, ¡sí que son buena gente estos amigos!
Acaso lo ignore y estén reubicando las Especies y Subespecies de Flora y Fauna silvestres en peligro, si es así, bien, ¿dónde está toda la documentación protocolaria que las Normas Oficiales exigen y debieron presentar –antes, durante y hasta que el Proyecto termine– ante las Instituciones Correspondientes? Los Estudios de Impactos Ambientales –aunque estén maquillados, podemos despintarlos, conocemos de la especialidad, además somos oriundos del lugar, digo, por aquello de que los Estudios reporten que por aquí ¡no hay chileros!, (y me refiero a los pajaritos, no vayan a pensar que a los “Expertos”)–. Los Censos de las Especies y Subespecies a reubicar, detallado, como lo exigen las Normas: condiciones de su estado, salud, peso, edad, dimensiones, plagas, parásitos, etc, etc, ¡etc! Los Procedimientos Certificados de Empaquetamiento y Traslado de especimenes. Los Censos de las Especies y Subespecies existentes en los Sitios de Destino Final. Los Estudios Ambientales y de Impacto y de Disponibilidad de Recursos Naturales en las Zonas de Destino Final para asegurar la subsistencia del las Especies y Subespecies a reubicar, garantizándose el no descontrol por la sobrepoblación o falta de recursos para subsistir. Los Estudios de Bla bla bla bla…
Antes de que se aboquen a buscarlos o a mandarlos hacer, permítame relatarle un plática tenida con el amigo Sergio A. M. R. Directivo grande en el Jurídico del emporio minero MICARE. En una reunión de negocios imposibles, disertando sobre el tema, me decía defendiendo el punto de su Patrón:
–Si para allá iba a crecer la Ciudad, ¡tenían que deforestar!
–¡Cierto mi estimado Licenciado!, ¡genial e ingenua justificación! –le contesté–, solo que para urbanizar y habitar 800 hectáreas en 3 años, significa que la población de Piedras Negras crezca casi ¡300 mil habitantes!, y eso no es posible ni en 3 ni en 10 ni en 15 años: El crecimiento poblacional ocurre en la coincidencia de las condiciones aptas y la existencia garantizada de satisfactores para la subsistencia, que se da proporcionalmente a las oportunidades existentes de fuentes y ofertas de empleo, certeza de una estabilidad económica, inversiones a largo plazo, llegada de Industria estable, infraestructura urbana, etc. etc. etc. Ya para cuando se logre ese incremento de población –en 25 años, como mínimo– todas las Especies de la Flora y Fauna contaron con la ventaja del tiempo para irse adaptando y/o reubicando ¡de forma natural!, a nuevos hábitat, eso, en español, mi estimado Licenciado, es Desarrollo Sus-ten-ta-ble, y la Empresa que crece respetando tal ritmo ¡sí es una Empresa comprometida con la Comunidad! –como lo cacarea el eslogan publicitario que financia todo lo que favorece a lavar la “manchada” imagen de su Empresa– ¡Y para pronto brinca de rama!: como los changos.
–¿Jurídica y Legalmente en qué se basa la oposición al Tajo Norte? –Pregunta el “vivillo” Licenciado. Pregunta común que hace cualquier Directivo o “a favor” del Proyecto para dejar mudos a los neófitos –neófitos, no pendejos– en las Leyes, que somos todos los no Abogados, más algunos –realmente muchos– que otros Licenciados que solo a tranzar aprendieron.
–Muy bien mi estimado Licenciado, muy bien; pero antes de responderle en qué se funda la “generalizada negativa”, primero deberá MICARE, por “Ético y responsable compromiso con la Comunidad”, responder “Honesta, Jurídica y Legalmente” en qué fundó su Proyecto ya en acción: ¡primero es lo primero!, ya luego lo que siga. ¡Y no me salga con la mafufada de que el Municipio tiene toda la documentación, porque éste dice que se le perdió!
¡Ahora sí!, resulta que si “alguien” te agarra a pedradas y lo denuncias, te preguntan ¡¿en que fundas tu acusación si ni te pegó?!
¡No Compadre!, dime tú ¡¿Porqué chingados me tiras?!
jueves, 16 de julio de 2009
CULPAS Y DISCULPAS
Arrepentirse de la tardanza –o del no haber llegado–, ubican, al impuntual y al ex ausente, en una situación incómoda que le exige acuciar el ingenio para esgrimir una excusa, cierta o inventada, pero creíble: ambas; y al pensarla –cualquiera de las dos–, lo regresan, por un segundo al menos, a un pasado indeseable, penoso –a veces insoportable–, que ni la plegaria, –si lanzó alguna–, ni la disculpa solicitada, ¡lo cambian en nada!: el perdón negado u otorgado, ¡tampoco!; aunque la propia conciencia –incluso la social– lo exija para aligerarse la carga, simplemente porque siempre llegará tarde, ¡siempre!
A demás, a la conciencia se le engaña fácil con auto-justificaciones vanas y realidades inventadas, haciéndola sentirse ligera de culpas o libre de cargas: vacía de lastres; con el olvido conciente evadiendo realidades pasadas innecesariamente objetables; con la plegaria interminable, ferviente e incansable, buscando el equilibrio, la paz; con el arrepentimiento sincero y el perdón sentido recibido; con la magia de un elixir en medio de un esotérico ritual o en el éxtasis del misticismo de la meditación, que podrán transformar la percepción de la falta, la energía de la contrariedad, en paz: ¡pero nunca la esencia de lo que ya fue! Porque será imposible sacarlo –cambiarlo o transformarlo– de “ese otro lugar especial”, inaccesible a la voluntad y a salvo del hechizo del rezo, de la magia y del milagro; ¡afortunadamente!:
¡De la inconciencia imborrable!
Es ahí donde los hechos se tatúan para siempre, donde la lección reposa poco y se repasa pronto, donde las vicisitudes enseñan sin importar el tiempo que en aprenderles se tarde, donde el arrepentimiento es genuino, inolvidable, sin exhibirlo, sin hacer alarde; donde la disculpa asimismo llega en un tiempo preciso, nunca tarde; donde la consecuencia se graba: ¡donde se aprende!
Ya erguido o corvado, ya con pelo o sin este, negro, canoso o pintado; ya sano o enfermo rumbo al pozo: ¡pero se aprende!
Y el que sintió la falta como irrespeto, el que consideró despreciado su tiempo o el desesperado que se quedó esperando, el ofendido, si no reclama la disculpa, sí rumia la opción del desquite con la venganza, o lo hacen sentirse “moralmente” en ventaja para condicionar el compromiso siguiente.
Pero no lastimemos más a los “orgullos arrepentidos” (y el de los que esgrimen ofendidos el insulto) picando donde sabemos que duele; dejémosle tal acto a la inconciencia, a quien nunca se le termina el filo: la venganza jamás tendrá tanto.
Si la intención vengativa no existe, no nos ofendamos con la disculpa: pidiéndonosla y dándonosla.
Y de existir, autosugestionarse a tiempo –para no arrepentirse después– de que su sabor es dulce y no amargo: es necesario. Muchos, que evidencian su experiencia por los vericuetos de las celadas antiguas (y saldadas) “dicen” que lo es. Tragársela sin esa sugestión, arriesga al osado a convertirse en un arrepentido más, en un extraviado buscándose eternamente afuera: por dentro, amargo y vacío; que mal no vive testimoniándolo y vanagloriándose de haber resurgido (de resurgir), más no por haberse encontrado, ¡no!, sino ¡gracias a Dios!, –lo grita eufórico, ido, tranzando en trance el perdón de su falta cada vez que la vuelve a cometer: recordándola–; o vive mal, con el cáncer de la culpa enquistado en la memoria y el arrepentimiento buscándose un sosiego tardío; el cáncer que al fin de cuentas ya empezó a matar a los dos: al arrepentido buscando el perdón que lo salve, borre y repinte su pasado con los colores de un milagro imposible, creído lo contrario, y al que mastica a conciencia la culpa recriminándose tarde con el “hubiera” irreversible, por el sabor amargo que le dejó lo que no hace tanto le pareció ¡también lo contrario!
Pero basta ya, dejémosle tarea al pensamiento con una objetividad distinta, menos fatigados y con una ociosidad más productiva, para que explore razonamientos propios y no persiga las letras de éstos míos, que libremente pudieran creerse conducen al final de a un razonado engaño, o con una intencionalidad oculta de convencimiento sustentado con elementos falsos, o de parecer precisos, acertados, suponerlos producto de la chiripa y creer que la historia del amigo aquel que tocó la flauta se volvió a repetir.
Razone los propios, por los vericuetos que sus principios consideren ciertos, atrévase a descubrir e ir deduciendo andado por las veredas internas que la inteligencia, el instinto o la imaginación le marquen.
Al final, si no terminamos maravillados por la coincidencia de las deducciones –al inicio aparentemente perdidas, distantes o distintas– en un mismo punto, seguramente la separación entre ambos no será tanta, ni impedimento para que nos dispongamos a escuchar un concierto magistral en sol mayor, con flauta dulce, pero no como el amigo aquel, sino ¡interpretado a conciencia!, ¡a dúo!: dulce como las ilusiones y no amargo como el pesar de ayer, pesar que en ese preciso instante, nos daremos cuenta, ya no tendrá sabor.
Y si por alguna razón la magia deductiva nos aleja del encuentro y del festejo, no significa que las rutas tomadas estén erradas, ¡no!, simplemente es que aun no es hora de que coincidan encontrándose: ¡y punto!
Ésta “impersonal” forma de comunicación le resta vuelo a cualquier susceptibilidad que se sienta, en sus principios “inculcados”, lastimada, a cualquier conclusión que no duerma, temprana, que se aferre a “su verdad” para imponerla, y le impide el replique sin pensar y a la carrera que solo conduce a la polémica; a la polémica infértil que deja un placer falso eructando vanidades ganadoras que se despiden gozándose, y decepciones perdedoras buscando justificarse (por lo que se dijo mal o no “muy claro”) generalmente tarde, innecesarias: ambas.
Le invito a que hagamos el ejercicio, desoxidemos al pensamiento tratando de encontrar, en esos vericuetos de los remordimientos por las culpas y disculpas, entre el acato lo impuesto o el creo e impongo lo mío, la media entre los dos: sin que sea condición el hacerlo o elegir cualquier opción entre los tres (no hacer nada es el tercero); bien se puede “seguir viviendo” sujetándose o copiando las que plazcan”.
¿Le place la significación de intrascendente?
¡A mí no!
Una actitud distinta en el “ahora”, un abrazo sincero, una sonrisa franca, una copa de vino que humedezca una plática que finge a la perfección haberse olvidado de la falta, no son solicitudes de disculpa: ¡son suficiente!
¿Le parece?
A propósito, y solo por “cortesía y educación”, y ¡que carajo!, ¡también por costumbre!, nomás venía a disculparme por mi temporal ausencia del Blog: ¡nomás a eso!…, y mire todo lo que salió.
Y más a propósito del ante-antepenúltimo párrafos: ¡Salud!
Publicado por Alfonso Díaz Ortega, en:
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Julio 14 de 2009.
domingo, 1 de febrero de 2009
DENISSE: VALOR EN FALDA DE MUJER
en el Foro “México ante la Crisis” publicado en el Universal (México, viernes 30 de Enero de 2009)
Es inútil pedirles a los Senadores y Diputados que recuerden una historia escrita hace siglos para que ejerciten su intelectualidad, actualizándola, pues toda su atención e inteligencia la absorben el cabildeo –en su exacta significación– partidista que les prometa –en un futuro que descaradamente ansían sea muy próximo– a la postre beneficios personales, y en el estar puliendo sutilezas para esquivar los cuestionamientos sobre sus responsabilidades constitucionales vergonzosamente incumplidas: legislar por y para beneficio de México, o de los ciudadanos, que es lo mismo. Bastará sugerirle a los Señores Legisladores –por consideración “a sus agotables y múltiples funciones”– fatiguen menos su intelecto, y hagan, sino un comparativo, sí un análisis de épocas históricas menos distantes, más cercanas y recientes: la condiciones de Gobernabilidad y la situación del País en cualquier sexenio de las siete décadas de la democrática “Dictadura Perfecta”, y la actual.
En cualquiera de esos históricos sexenios, El Presidencialismo autoritario regía, ordenaba, se imponía, tenía el control total con sus “cuestionables” métodos para lograrlo, –léase Gobernación operando, sin que fuera “franca y abiertamente” criticable la legalidad o ilegalidad con que actuaba; lo importante era ejecutar la orden, a como diera lugar–, pero lo tenía y ejercía. Cualquiera que osara moverse antes de tiempo y sin oficial autorización, sufría el castigo histórico de no quedar plasmado en la foto del recuerdo, si era un “pobre” Político; exento del convite a lucrativos proyectos gubernamentales o posibles concesiones, si era un Empresario prominente; destituido por la asamblea que lo eligió, si era Líder Sindical; convertido repentina y desafortunadamente en “común ciudadano con licencia”, si era Funcionario Público, Legislador o Gobernador.
Sin embargo, para sostener los métodos de gobierno “incuestionables” durante tantas décadas, el Presidencialismo, –entiéndase Presidente, Gabinete, Legisladores, Magistrados y “Compadres”; en ese innecesariamente riguroso orden–, si no compartió con “más extraños” los beneficios que descaradamente hurtaba del Erario, –blindado con la cobija del supremo poder en funciones, y garantizados salvos “todos sus ahorros”, ya en su retiro, con una vitalicia inmunidad brindada por “su elegido sustituto”–, si ofreció –“bajo el mantel”– oportunidades para hacerse y saborear “tajaditas del pastel” en una complicidad que le abreviaba críticas y oposiciones radicales; cediendo concesiones, otorgando facilidades para negocios grandes, repartiendo, compartiendo o dando oportunidades para hacerse de las “quebradas” Paraestatales, haciendo Grande a los que no eran tanto y apoyaban con silencio y efectivo mucho: ¿A quiénes? …, ¡acertó!, a los Medios de Comunicación, a las Empresas de los Líderes Empresariales convertidos, en el milagroso brinco de un sexenio a otro, ¡en fotogénicos Magnates para Forbes!, o acreedores de un espacio chiquito ganado con sus fortunas grandes, justo para escribir su nombre y su semblanza que inicia en una pobreza “de lástima” y no termina de completarse como Accionistas Mayoritarios y Presidentes de un sinnúmero de Grupos Empresariales; a los Líderes Sindicales de las Empresas Paraestatales y de los Gremios comparsas usados para el desfile, la fiesta, el halago y la votación; a los Compadres o ex-compañeros de la Primaria, de la Ibero, o de la Maestría en Economía en Yale o Harvard; en resumen, comprando con lo ajeno, sino voluntades, al menos su silencio cómplice durante setenta años, con la oferta de beneficios enormes.
Así que no hay que exigirles demasiado a nuestros –el “nuestros” es por mi desacuerdo con la exclusión, en ausencia del posible– estimados –acá también cabe alguna anotación parecida a la anterior, pero tome Usted la decisión de insertarla, o no– Legisladores, porque tal época de referencia, fue vivida por la mayoría, y muchos de ellos –y me atrevo a decir que más del 50%, bastará repasar el largo listado de apellidos de abolengo político–, son gustosos herederos de su “Profesión”; desde la infancias fueron alimentados y educados con dinero procedente del Erario, legalmente convertido en el “salario digno” de sus respetables Progenitores. Y quienes no lo fueron, ya desde sus años mozos pintaban bardas o repartían propaganda “subversiva”; cerraban PEMEX o se robaban urnas; compraban por un taco el voto del hambriento, o amenazaban al pobre con retirarle su pensión; convencían con su verborrea espléndida al indeciso o al desesperado por un cambio apremiante; propalaban los geniales planes de prosperidad del candidato y vaticinaban la incertidumbre y el hambre que causaría la inexperiencia del contrario; aplaudían al candidato o le cargaban orgullosos el velíz; invadían predios ajenos o negociaban la intención de hacerlo; secuestraban autobuses, lideraban paros en la Uni o andaban en el montón. Estos “no herederos de la profesión”, indudablemente también gozaron de la percepción de fondos del Erario, a través de sus Partidos o Munícipes, de los Diputados o Senadores, de los Gobernadores o de Líderes “a modo o en contra del Sistema”; del Sistema que por conveniencia financiaba las actividades a favor, o compraba, con “apoyos bajo el agua”, las contrarias, regulándoles con derecho, el volumen de cualquier justa reclamación.
Esto lo sabíamos todos, lo tenían documentado los Medios de Comunicación, los Líderes Empresariales, y claro, ¡Gobernación! Pero solo ésta hacía uso de tal información, negociaba el silencio o el volumen de la protesta, concedían lo requerido para mantener el equilibrio.
De Gobernación y su Centro de Inteligencia no escapaba nadie, desde el Líder más Poderoso hasta el menos feliz, ¡menos el antiguamente llamado cuarto Poder!: ¡Los Medios de Comunicación!
¿Habrá todavía ingenuos que crean que todos aquellos archivos de seguimiento e investigación a los que ahora están en el Poder permanezcan aún en Gobernación? Ciertamente lo dudo.
Bien, Gobernación los utilizaba para su provecho, controlando y asegurando la estabilidad social y bien lo hizo, pues cumplió con su función.
Ahora, porqué, quien la tenga, ¿no habrá de utilizarla para “casi” exactamente lo mismo?
…
Sugerir algún Sistema Económico más exitoso que el nuestro para implementarlo en México, no lo pretendo; evidenciar nuestro inoperante Sistema comparándolo con Economías de Mercados más eficientes, tampoco; vociferar reproches por lo que se hace, aunque sea “tan tarde”, ¡menos! Acusar a “alguien”, basado solo en el arte de la deducción lógica, y sin pruebas: ¡difamación!, sería el título de la contra demanda, y seguramente ningún Banco de los Señores difamados –o de sus Compadres– me prestaría un centavo para pagar la fianza. Lo que si puedo hacer es ejercitar mi intelecto, como nos invitó Denisse, pero siguiendo mi cuento por exigirme menor esfuerzo al ser menos antiguo, más reciente: abarca épocas que alcance a vivir; y… honestamente, no leí el libro Ese ni se quien es Madame Quien Sabe Qué; además Madame no escribió lo que dijo Denisse. Pero de lo que sí estoy bien seguro, y voy hacer, es exhibirles con la simplicidad de los no graduados en Harvard –ni en ninguna otra parte–, la conclusión del ejercicio regresivo.
En aquellos años –de la regresión–, el poder no estaba repartido en Tres, como constitucionalmente se manda, sino era ejercido totalitariamente por una sola Persona, utilizándolo bien o mal –generalmente más lo segundo– se imponía exigiendo respeto y disciplina desde el momento mismo de su toma de posesión, los expiatorios ejemplificaban el futuro evidente de la osadía personificada en cualquier inconforme, que arduo se hacía del primer sitio de la fila para el besamanos de la sumisión.
Era Uno solo quien mandaba, era Uno al que se le colgaban todas las glorias del sexenio, era uno solo el que arrastraba todas las culpas en su exilio. Pero ¡ay!, el poder corrompe el corazón de los hombres que desconocen los límites de lo suficiente e ignoran el significado de la honestidad; la codicia hizo su Agosto sexenal y cíclico corrompiendo a más; los codiciosos no se fueron, siempre han estado enriqueciéndose de ahí o gracias a las leyes emanadas “a modo” de ahí, los democráticamente elegidos cada sexenio, sí. De ahí surgieron las fortunas de muchos de los grandes afortunados que mencionó Denisse.
Ahora los archivos de Gobernación están casi vacíos, ya no tiene la fuerza de la amenaza y el chantaje para imponerse, ya casi a nadie puede obligar; de tener aquellos archivos el poder lo ejercería Uno nomás. Originales, copias y más copias de los que había están en las bóvedas de los que mencionó Denisse.
Ahora el Poder, como constitucionalmente se marca, sí es ejercido ¡por una inconforme poligamia de Tres!, sin que le corresponda un tercio a cada quien; por Tres que han hecho de las responsabilidades erradas un balón para aventarse las culpas: los Tres. Quien carga con los errores y le escatiman los aciertos es Él Ejecutivo, nada más.
Los que mencionó Denisse no les agrada el fútbol, pero su beneficio sí: hace mucho tiempo que, con unos secretos adquiridos, y centavos, se les concesionó la cancha, financian los Partidos, y las camisetas de los Equipos ¡son de su color!
Así pues, ¿cómo carájos van nuestros “honorables” Legisladores a darle órdenes al Patrón?
¡Menos!, a modificarle el Modelo Económico que “tanto les ha costado” y del que “miles de veces más se han beneficiado”.
¡Pero ay!, el Poder corrompe el corazón de los Poderoso: y la desesperación ¡enciende al espíritu de los desgraciados!
…
Denisse lo dijo, y lo dijo bien, mencionó los Nombres y Apellidos: y los dijo fuerte.
¿Es muy valiente Denisse?, ¡sin duda lo es!, pero… ¡ciertamente es más inteligente!
Sabe que la codicia de los Nombre que mencionó es más grande que sus Apellidos para Forbes, y que difícilmente le apagaran los micrófonos o le esconderán las cámaras para cualquier programa que asegurará un reiting registrable en Guinness, y pesos, muchos pesos.
Más con esa, su inteligencia, no culpó a los mencionados, –responsabilizó en parte la inacción de los Legisladores–, pues ya ha conocido experiencias de las consecuencias de desacuerdos que arrebatan por buen tiempo los micrófonos.
Dudo, dudo que cualquiera de nosotros desee despertar la ira de un Poderoso, y más aún padecer las consecuencias de su venganza.
Pero…, ¿Unidos?
…
Ya llegará un Valiente que nos UNA y que se imponga: aunque no sea hoy, hoy, hoy.
Alfonso Díaz Ortega
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Enero 31 de 2009
miércoles, 17 de diciembre de 2008
EL ABORTO PERDONADO (2)
2. Desde la Sociedad: insensible, crítica: a veces de más.
Intentemos hacer oídos sordos al eco de los Gritos Opuestos (del tema anterior) que no podamos acallar eliminando sus causas, obedeciendo al instinto de adaptación a lo incambiable, o a la consolación conformista de que pudieron ser peor arriesgándonos a hacer del conformismo una peligrosa costumbre, o a la pasividad de la inacción que imposibilita siquiera intentar aquietarlos, posiblemente otros gritos más íntimos y antiguos los ensordecerán: los de una sociedad moralista que juzga y los del juzgado. Los causados por un desprecio celado, por una discriminación callada que avergüenza y se avergüenza de expresarse con sinceridad, disfrazándose, muchas veces, de la vanagloriada rectitud que la desvergüenza grita, ensordeciendo los reclamos íntimos de una falta añeja que exige reponerse y aceptarse, buscando exonerarse gritando y autosugestionándose de “honrada, inocente y santa”, evidenciando y exhibiendo al trauma oculto ¡que lo canta y que lo exige!; y otros, pintados con el mutismo o la indecisión de definirse por el inconveniente de enfrentarse al sector dominante que la impone. Crítico e influyente sector encaramado en un trono de incongruencia hipócrita pintado con acuarela de decencia, miope consciente de sus faltas y analfabeta de la consideración y la humildad, irrespetuoso del amor propio del semejante e ignorante de su dignidad. Dictador que conscientemente se minimiza engrandeciendo las faltas del semejante y minimizando a propósito las propias: y con su acción ¡exagerada o mustia!, lastima, se lastima ¡y da lástima!
Desprecio y discriminación mezclados con la envidia al valor de quien enfrenta el juicio ¡sin vergüenza ni preocupación!, –creen y se sienten insultados, ¡ofendidos!–, o la admiración al tamaño de la estupidez de quien comete la “falta”, ¡existiendo tantos medios para disfrazarla!: –refutan criticando a destiempo–. Absteniéndose, muchas veces de hacer público su veredicto y su sentir, no por respeto al enjuiciado, ¡no!, sino por el temor latente a las circunstancias futuras del amor, del capricho o del descuido que los hiciera cometerla –o la cometieran aquellos a quien tanto quieren y descuidan– y pudiera colocarlos en una “bochornosa situación”.
Sí, los gritos de la extremista y puritana sociedad sentenciando y castigando, señalando y marginando a las que paren sin el progenitor de la criatura, ¡conocido y a la vista!, o a las que abortan, con éste o sin él; ese que las secundó en las prácticas de las teorías sexuales deseando corroborar las sensaciones platicadas por las amigas expertas, ese que las acompañó a conocer el éxtasis, intuido esperándoles al final de las caricias, en la culminación del clímax; acto intuido y practicado por instinto esperando ver las chispitas de colores dibujadas en los chismes de las amigas, o diseñándose las propias para platicarlas, si el recato es insuficiente para soportar discreto la sensación vivida, después; o queriendo completar por cuenta propia las lecciones preventivas, a medias e insensibles de la escuela, o simplemente obedeciendo a la naturaleza, ¡al instinto que no exige lecciones previas!; ¡o para darle gusto a la libertad sin amor del espontáneo libido! Con ese que tardó lo que tarda una promesa para convencerlas; ese que se oculta tras el olvido de las promesas y juramentos de amor eterno bajo las colchas de los placeres momentáneos satisfechos; o perdido a propósito por los vericuetos sin rumbo de la irresponsabilidad, o en la cobardía de los ataques a ellas sin su consentimiento. Ese y Esa que hicieron lo que hicieron, talvez orillados e incitados por la autonomía de los instintos, inspirados por el temperamento del momento que olvidó, ¡en ese preciso instante!, las advertencias y la precaución, por estar atareado en la percepción sensitiva de menesteres más placenteros, el resultado evidente y natural acto del Acto: un hijo.
Los de la impositiva sociedad que las relega al último de una fila que conduce al muro infame de la marginación y la crítica, que les exige el arrepentimiento por ser Madres sin cumplir con “ciertos requisitos”, o por haberse negado a completarse serlo incumpliendo con todos. Los de la sociedad que vive extraviada en el debate inútil de la imprecisión para definir cuando inicia la vida y convierte a la mujer en Madre: si al momento de la fecundación o hasta el instante del parto. Ubicando la controversia en ¡un genial “tanteo mediado”!, para no despedazarse –salvo con argumentos– entre ellos: después de iniciada la primera y antes de acontecer lo segundo.
Madres –o medias Madres, según el ambiguo tanteo– formadas en una fila que la sociedad puritana espera no las conduzca a las puertas de “su cielo”; su círculo social “perfecto” (?) que sucumbe lentamente con sus morales antiguas cancerándose –por sus deslices escondidos descubiertos por cuchicheos o por la desvergüenza de la pésima justificación– por dentro. Con su moral que se niega, y no puede, seguir al ritmo de la vida porque se quedó, hace decenios, hincada y esperando el milagro imposible de corregirla, frenándola.
Madres que no le son desconocidas, pues no pertenecen a otra sociedad u otra cultura, ¡no!, son sus hijas a quienes ha aventado a este mundo ¡raquítico de fundamentos éticos!, y escaso de ejemplos honrosos para aprenderles a esquivar la tentación o tan siquiera para imitarles a sobrellevar la responsabilidad; mas no por carecer de principios morales más reciente o por practicar dogmas importados, –confusos incineradores de faltas en la próxima vida y perdonadores de éstas en ésta (…?)–, ¡no!, sino por resistirse a aceptar que no habrá teorías, leyes, dogmas o restricciones que dobleguen al instinto natural, ¡al libido!, o al capricho del amor, que buscará y encontrará su satisfacción, ¡a toda costa! La marginación, la crítica y el castigo ¡son los incentivos que alimentan al capricho y a la rebeldía! La historia no se equivoca, y ya no podría: sus interpretes que pretenden revivirla, implantarla y eternizarla, ¡sí!
Una sociedad cuyos miembros discretamente enmudecen al presentir la posibilidad de llegar a sufrir en carne propia –o en la de sus hijos–, lo injusto de la sentencia y del castigo, si la falta que antes señalaban, en un futuro in adivinable les sorprende o les alcanza. No podrían soportar la propalación de la “deshonra”, ni las señales de los dedos acusatorios ocultos tras las cortinas de la moralina falsa que no hace tanto profesaban. Entonces, si no maduran ni se vuelven sabios, si no se manifiestan contrarios o solidarios con quien falte a la regla cometiendo la falta, al menos la prudencia comienza a asomarse por entre sus consideraciones, haciéndolos actuar con más tolerancia a la decisión distinta, con “algo” de sensatez.
Y es el momento –que no debería llegar con el temor o los años– en que talvez comprenda que esta sociedad, –de la cual es absurdo pretender excluirse o excluir–, desde hace siglos, sobrevive persiguiendo una “comodidad” que rebasó el equilibrado conformismo del instinto; no es ya su lucha primordial lograr una satisfacción modesta y prudente; esa que el tiempo de la regeneración de los recursos naturales dicta para lograr su equilibrio y permanencia –sin variaciones drásticas– de todo y de todos; esa que marca los límites a lo suficiente y advierte de los riesgos de su transgresión. No, ya no es la misma satisfacción que se busca, ahora es ésta que la escasez constata y el futuro amenaza con hacerla inalcanzable; ésta que la ausencia, el olvido o empobrecimiento de los principios, para lograrla, confirman; ésta que medio mundo desesperadamente ansía poseerla, multiplicándola; ésta que la exageración sin fronteras de la ambición y la codicia alientan acrecentar. Muy distinta a aquella que aún practicarían las sociedades “incivilizadas”, de haberlas; aquella que se quedó pintada en los libros de la historia, donde solo “ahí parece” poseer la fortuna de permanecer inalterable: la satisfacción modestas y prudentes de las necesidades vitales, sin obsesiones, sin codicia ni envidias; sin el exceso que enriquece a unos restándole lo primordial a otros.
En la búsqueda de tal satisfacción, la sociedad sobrevive, arrebatándose en una subasta de precios, los escasos recursos naturales que le quedan, administrados y ofertados por la especulación, conformándose para tal evento dos sectores sociales “teóricamente interdependientes” ¡bien definidos!; incontable el primero, el segundo no. El primero: la fuerza bruta, la mano de obra, el consumidor; la inteligencia cultivada o innata, el poder creado o heredado ¡multiplicándose!, la sagacidad negociando, la audacia planeando, los negociadores de la necesidad y la especulación: el segundo. –El orden de los factores…, ¡no altera los beneficios!–. Hace siglos, el primero buscando sus satisfactores sin excesos, y el segundo, “proporcionándoselos” –en parte– con medida y a un “justo precio”, y “limitándose” por una “aparente conformidad” con lo obtenido. En el primero, por aquellos mismos tiempos, la mujer –generalmente entre los catorce y los dieciséis, ¡justo con los primeros despertares de los instintos de la carne!– aceptaba, con la inocencia pura de su virginal candor, el matrimonio con más amor que ambición –quizá también debiera incluir: por costumbre y a veces “por obediencia”: pero dejémoslo así–: un protector fuerte, un hombre trabajador ¡seguro proveedor!, un padre de sus futuros hijos, un hogar modesto y, ¡obvio!, su complemento –¡perfecto o imperfecto!– en las cuestiones íntimas, que trabajaba de sol a sol para mantener a familias de más de diez, (recordando de vez en vez los que se malograron): un ambicioso resultaba un iluso, un soñador, un mal partido; de la explotación de la fuerza bruta del primero, –¿administración le “suena” que polariza menos, que es “más conciliador”?, ¡sea pues!–, administración de la fuerza bruta del primero, vivía el segundo, quien coincidía en las edades (difícil en lo de sol a sol) para casarse y procrear. ¡Innecesario e impensable abortar!, en esa remota época los abortos acontecidos no eran cosa de la decisión, eran lamentables e indeseables. Arrejuntada o con marido legal, con la llegada de los hijos la mujer alcanzaba su plenitud, coronaban su ideal, ¡era su única y máxima realización!: así que ¡no existía razón para provocarlos!; excepciones hubo, pero allá que las cuente otro.
«Solo un apunte: seguramente se cometieron tantos, que si la confesión del secreto y la discreción pública callaron, la inconsciencia los dictó para la posteridad por no poderlos ocultar. ¿De quién supone el cuño de las sentencias siguientes?: «¡No matarás!», ¿acaso de algún conquistador arrepentido, o alguien inexperto en “las sensaciones” del matar?; «¡di no a las drogas!», ¿de alguien que desconoce los altibajos de la alucinación?; «solo por hoy», ¿de algún “antiguo” apasionado de la abstinencia?; «¡ama a tu prójimo como a ti mismo!»; ¿de algún egoísta, vanidoso y “antiguo” amante de la soledad, o un experto del amor?... Y la de «¡No al aborto!»…, ¡cuidado!, gritarlo podría significar cargo de conciencia por alguna experiencia amarga, o estúpida ignorancia del incierto futuro que espera sin desesperar…, (apunte el cierre, y cierro el apunte)».
Con el tiempo, la codicia de “los inteligentes de más” los llevó a buscarse la forma de producir y ganar más sin que les costara justamente lo proporcional; ¡y la encontraron!: ¡los precios de los insumos subieron!, los “altos costos” por la industrialización de la revolución industrial, ¡el precio del petróleo, la azúcar!, bla, bla, bla, –¡pamplinas qué!–; “por eso” los salarios se fueron reduciendo paulatinamente y encareciendo los productos de primera necesidad. Al hombre trabajador le fue resultando bastante difícil proporcionar los satisfactores mínimos, y, la solidaria “varona”, por desesperante necesidad, dividió su tiempo entre la atención del hogar y su incursión, inicialmente lenta, en la fuerza laboral, –a menor salario, ¡claro!, la fuerza del hombre produce más: decía quien pagaba–. Las consecuencias: desatención –por falta de tiempo– a los hijos, “al viejo” y al hogar; disminución del tiempo disponible –o negación rotunda– para procrear, –embarazarse equivalía retornar a la situación de carencias de la que se pretendía salir, «¡la familia pequeña vive mejor!», rezaba ciertamente un slogan sugiriendo sutilmente “¡menos hijos!, más trabajo, ¡mejor vida!”, y para “convencerla” de lo anterior, ¡la discriminación y el despido!, ¡y la planificación familiar!–; el ingreso familiar se vio incrementado, ya no era uno solo sueldo, era uno punto seis, ¡ya les alcanzaba para más!; los volúmenes de producción subieron y sus costos, obvio, bajaron, pero con la justificación inventada del alza en los insumos, los precios siguieron la curva ascendente originalmente diseñada, pues con el excedente que les alcanzaba para más los podían pagar: muy pronto dejaría de alcanzarles.
No nos extraviemos ni desesperemos; sujetemos con fuerza la punta del hilo de la cavilación, y no me demuestre, ¡obséquiese la invaluable sensación de una virtud maravillosa!, ¡goce de su valor!, (y de la espera); y, como intuyo desconoce el significado y práctica del egoísmo, seguramente nos compartirá tal sensación con ¡una demostración virtuosa de paciencia! Tras merecido y cauto halago, continúo desenredándolo: embobinémoslo cuidadosamente para que la réplica no se enrede ni se esfuerce de más.
Brinquémonos el tedio de ésta “singular remembranza histórica” para esquivar el sabor pesimista que deja el revivir –en la memoria– la decepción tejida por ilusos albañiles torcedores de destinos, gratificados por el valor de la codicia, y ubiquémonos “de golpe y porrazo” en el aquí, ¡en el ahora!
Las “ilusiones” de la mujer siguen siendo las mismas de las abuelas, pero ahora obedecen a un orden de prioridades distinto, se ubican casi en último lugar; lo escabroso de los vericuetos para hacerse en la vida con “algo de “bienestar” se los ha cambiado. La superación mediante el estudio antes de casarse es fundamental; luchar por lograr un trabajo digno, bien remunerado y estable; “vivir la vida” antes de casarse para evitar “tentaciones futuras causantes de deslices lamentables”; hacerse de un “capitalito” para sortear dificultades con la llegada y crianza de los hijos, de tocarle, –¡ahora sí!–, un carente de ambiciones bueno para nada, y poder desatarse –de ser necesario o cuando quiera– la dependencia o imposiciones si la “mala suerte” le asigna a un “machista” como esposo.
La dinámica y competencia de, por y para enfrentar la vida, han modificado rotundamente la forma misma de satisfacerla; ya no se inicia formando una familia para luchar por y para ella, sino se trabaja por y para tenerla después; completa o incompleta, –léase con marido o sin él, con hijos o sin éstos: y no por alguna situación circunstancial, ¡sino a conciencia!
Las “ilusiones antiguas” se han convertido ahora en “obsesiones modernas”; obsesiones imposibles de satisfacer –y satisfacerse–, simplemente por ignorar la utopía de su significación; o porque las matrices se ocupan preocupando a la decisión de encubar hasta su término la nueva vida y terminar con la moderna obsesión…, ¡oh!, ¡si la naturaleza de las matrices evolucionara más tarde y acorde con el tiempo de la realización personal…!, talvez, ¡talvez!, dentro de algunos cuantos milloncillos de años, la costumbre impuesta por la dinámica de la codicia logre que la mujer retrase, de forma natural, el inicio de su edad reproductiva –de los doce o trece, hasta los veinticinco o los veintiséis– para no coartarle las ambiciones soñadas con embarazos inesperados, hijos indeseados, “o se vea y se sienta obligada” a dolorosos abortos…
En tanto, con sus miles de revoluciones industriales, con cientos de necesidades incumpliéndose, y otras tantas inventándose, quizá podrán cambiarle al Hombre los sueños y las ilusiones, las costumbre y los dogmas, talvez hasta la estética y la ética, pero nunca, ¡nunca la esencia de su diseño original! Por esto, la Mujer jamás, ¡jamás dejara de seguirse embarazando!, cumpliendo o sin cumplir con lo que le impongan, ¡por descuido, por amor, por capricho!…, ¡o por milagro! El ritmo de la vida impuesto por el Hombre no puede cambiarla, porque el Mundo vivo, con sus filosofías, con sus sociedades y culturas, con sus dogmas, morales y éticas, fantásticas, caducas o nuevas, no la sujetan, no la mandan ni la obligan (finge, generalmente): ¡porque ella lo parió!
¡Y lo seguirá pariendo!, porque su esencia máxima es ¡obedecer al instinto de la maternidad!, ¡nada más!: (con el aporte del Hombre, claro, mas no necesariamente de “su hombre”).
¿Qué juicio imparcial aplicará el “honorable miembro pío” de la pía Sociedad poniéndose de pie con su espada flamígera, para acusar a una Madre de asesinato cuando esta decida, orillada por los perjuicios de la sociedad, abortar: a su nieto, a su bastardo, o al hijo que no es de él?
Es el momento en que, generalmente, la honra equivoca su significación, lastimándose en vez de maravillarse del milagroso resultado del acto. Es el momento en que la honestidad lastima y se lastima con su opinión airada y ofendida, dolida y espontánea, sentida y creída sincera: hasta que piensa. Es el momento en que deberá empezar a descubrir, a aprender y a practicar el valor de la prudencia; o al menos los principio básicos de la resignación mezclados con forzados instantes de silencios hipócritas; y en esos lapsos de silencio es cuando deberá de decidir, antes de juzgar, que hacer.
Posiblemente desorientado busque respuesta a esa pregunta que deja vacío al pensamiento y sin argumentos a la razón, y desesperado volteé finalmente hacia el cielo buscando…, ¿¡buscando!?: si encuentra tres respuestas es que lo iluminó el sol.
A mi pensamiento lo iluminan las estrellas, y no podré decidirlo hasta terminarlas de contar: seguramente antes de entonces ¡querré mucho a los tres!, (o los lloraré más).
¿Y Usted?
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Diciembre’17 del 2008.
